Анализ связи между апноэ сна и диабетом 2 типа
La AOS es un trastorno respiratorio que se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción parcial o completa de la vía aérea superior durante el sueño. Estos eventos provocan una reducción o interrupción del flujo aéreo, pudiendo estar acompañados de desaturaciones de oxígeno, fragmentación del sueño y somnolencia diurna. Su presencia se encuentra relacionada con diversas alteraciones a nivel cardiovascular y metabólico.
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La AOS, es un trastorno respiratorio que se caracteriza por episodios repetidos de obstrucción parcial o completa de la vía aérea superior durante el sueño. Estos eventos provocan una reducción o interrupción del flujo aéreo, pudiendo estar acompañados de desaturaciones de oxígeno, fragmentación del sueño y somnolencia diurna. Su presencia, se encuentra relacionada con diversas alteraciones a nivel cardiovascular y metabólico.
La AOS y la DM2 comparten mecanismos fisiopatológicos y factores de riesgo. Entre ellos se destaca el sobrepeso, que se relaciona tanto con una mayor predisposición a la obstrucción de la vía aérea superior, como con el desarrollo de la resistencia a la insulina (RI). Los episodios repetidos de hipoxia intermitente y reoxigenación que son característicos de la AOS pueden favorecer procesos de estrés oxidativo e inflamación, relacionados con alteraciones en el metabolismo de la glucosa. Estos mecanismos permiten considerar la posible coexistencia de ambas enfermedades.
La PR es una herramienta diagnóstica que se utiliza para la evaluación de pacientes con sospecha de AOS. Mediante el registro de distintas señales, permite identificar eventos respiratorios y cuantificar parámetros como el IAH, el cual contribuye a determinar la presencia y la gravedad de la enfermedad. Este estudio requiere una adecuada selección de pacientes para así obtener resultados diagnósticos confiables.
En el LEFR del Hospital de Clínicas se realiza PR en pacientes que presentan AOS. Caracterizar la población, permite conocer la frecuencia de la enfermedad, describir las principales características demográficas, antropométricas y clínicas, e identificar la presencia de DM2. Asimismo, se realizó una revisión de síntomas y antecedentes clínicos registrados en el momento de la solicitud del estudio, que permite valorar los criterios de su indicación.
Por tanto, en el presente trabajo se propone analizar la prevalencia de la AOS y su relación con la DM2, en pacientes derivados para la realización de una PR. Además, se busca describir las características de la población estudiada según el sexo, la edad, el índice de masa corporal (IMC), determinar la frecuencia de DM2 en los pacientes con AOS, e identificar los principales criterios asociados a la indicación del estudio. Por lo que se pretende aportar información sobre las características de los pacientes evaluados en el LEFR y la coexistencia de estas enfermedades.
hace lo mismo
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La DM2, es una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza por hiperglucemia, asociada principalmente a resistencia de la insulina y a alteraciones progresivas de su secreción. Su desarrollo es de causa multifactorial e intervienen factores como la edad, antecedentes familiares, el sedentarismo y el sobrepeso. Debido a su frecuencia y las complicaciones que puede ocasionar a largo plazo, constituye un problema relevante de salud pública.
La AOS y la DM2 comparten mecanismos fisiopatológicos y factores de riesgo. Entre ellos se destaca el sobrepeso, que se relaciona tanto con una mayor predisposición a la obstrucción de la vía aérea superior, como con el desarrollo de la resistencia a la insulina (RI). Los episodios repetidos de hipoxia intermitente y reoxigenación, que son característicos de la AOS, pueden favorecer procesos de estrés oxidativo e inflamación, relacionados con alteraciones en el metabolismo de la glucosa. Estos mecanismos permiten considerar la posible coexistencia de ambas enfermedades.
La PR es una herramienta diagnóstica que se utiliza para la evaluación de pacientes con sospecha de AOS. Mediante el registro de distintas señales, permite identificar eventos respiratorios y cuantificar parámetros como el IAH, el cual contribuye a determinar la presencia y la gravedad de la enfermedad. Este estudio requiere una adecuada selección de pacientes para así obtener resultados diagnósticos confiables.
En el LEFR del Hospital de Clínicas se realiza PR en pacientes que presentan AOS. Caracterizar la población, permite conocer la frecuencia de la enfermedad, describir las principales características demográficas, antropométricas y clínicas, e identificar la presencia de DM2. Asimismo, se realizó una revisión de síntomas y antecedentes clínicos registrados en el momento de la solicitud del estudio, que permite valorar los criterios de su indicación.
Por tanto, en el presente trabajo se propone analizar la prevalencia de la AOS y su relación con la DM2, en pacientes derivados para la realización de una PR. Además, se busca describir las características de la población estudiada según el sexo, la edad, el índice de masa corporal (IMC), determinar la frecuencia de DM2 en los pacientes con AOS, e identificar los principales criterios asociados a la indicación del estudio. Por lo que se pretende aportar información sobre las características de los pacientes evaluados en el LEFR y la coexistencia de estas enfermedades.
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La DM2, es una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza por hiperglucemia, asociada principalmente a resistencia de la insulina y a alteraciones progresivas de su secreción. Su desarrollo es de causa multifactorial e intervienen factores como la edad, antecedentes familiares, el sedentarismo y el sobrepeso. Debido a su frecuencia y las complicaciones que puede ocasionar a largo plazo, constituye un problema relevante de salud pública.
La AOS y la DM2 comparten mecanismos fisiopatológicos y factores de riesgo. Entre ellos se destaca el sobrepeso, que se relaciona tanto con una mayor predisposición a la obstrucción de la vía aérea superior, como con el desarrollo de la resistencia a la insulina (RI). Los episodios repetidos de hipoxia intermitente y reoxigenación, que son característicos de la AOS, pueden favorecer procesos de estrés oxidativo e inflamación, relacionados con alteraciones en el metabolismo de la glucosa. Estos mecanismos permiten considerar la posible coexistencia de ambas enfermedades.
La PR es una herramienta diagnóstica que se utiliza para la evaluación de pacientes con sospecha de AOS. Mediante el registro de distintas señales, permite identificar eventos respiratorios y cuantificar parámetros como el IAH, el cual contribuye a determinar la presencia y la gravedad de la enfermedad. Este estudio requiere una adecuada selección de pacientes para así obtener resultados diagnósticos confiables.
En el LEFR del Hospital de Clínicas se realiza PR en pacientes que presentan AOS. Caracterizar la población, permite conocer la frecuencia de la enfermedad, describir las principales características demográficas, antropométricas y clínicas, e identificar la presencia de DM2. Asimismo, se realizó una revisión de síntomas y antecedentes clínicos registrados en el momento de la solicitud del estudio, que permite valorar los criterios de su indicación.
Por tanto, en el presente trabajo se propone analizar la prevalencia de la AOS y su relación con la DM2, en pacientes derivados para la realización de una PR. Además, se busca describir las características de la población estudiada según el sexo, la edad, el índice de masa corporal (IMC), determinar la frecuencia de DM2 en los pacientes con AOS, e identificar los principales criterios asociados a la indicación del estudio. Por lo que se pretende aportar información sobre las características de los pacientes evaluados en el LEFR y la coexistencia de estas enfermedades.
En el LEFR se observa una alta concurrencia de pacientes derivados para la realización de PR. Esta situación tiene importancia a nivel sanitario, debido a que comparten factores de riesgo como son el sobrepeso y la obesidad, que se encuentran asociados a la DM2. En esta instancia se valorará la coexistencia de ambas enfermedades y se determinará cuántos pacientes con poligrafía positiva padecen DM2.
La DM2 se caracteriza por ser una enfermedad metabólica que presenta niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglucemia). La cual puede deberse a una producción insuficiente de insulina, a la resistencia de la insulina (RI) o a la combinación de ambas11. La hiperglucemia crónica se encuentra asociada a un daño progresivo en diferentes órganos y tejidos, afectando principalmente al sistema cardiovascular, renal y nervioso.
La insulina es una hormona anabólica secretada por las células beta pancreáticas, cuya principal función es el mantenimiento de la homeostasis de la glucosa y la regulación del metabolismo de otros sustratos energéticos. En condiciones normales, luego de la ingesta de alimentos, favorece la captación de la glucosa por el músculo y el tejido adiposo, inhibe su producción hepática, disminuyendo así la liberación de ácidos grasos desde el tejido adiposo, promoviendo a su vez el almacenamiento de triglicéridos en el adipocito25.
En el desarrollo de la DM2, uno de los mecanismos centrales es RI, el cual es un denominador común con el síndrome metabólico (SM). Se trata de una enfermedad que no se desarrolla de forma repentina, sino que puede evolucionar durante años antes de ser diagnosticada2. La aparición suele estar relacionada con varios factores, entre ellos la edad, antecedentes familiares y aquellos vinculados al estilo de vida, como la alimentación, el sedentarismo y el sobrepeso. Así como también pueden intervenir factores metabólicos y ambientales13.
El tejido adiposo presenta un papel importante en el almacenamiento de lípidos. Asimismo, cuando la capacidad se ve superada, puede favorecer la acumulación de lípidos en otros tejidos, pudiendo interferir con la señalización de la insulina y contribuir al desarrollo de RI. El aumento de tejido adiposo se encuentra asociado a un estado inflamatorio crónico leve o moderado, caracterizado por un aumento de mediadores proinflamatorios, y por la presencia de células inmunitarias en el tejido adiposo. El aumento de la producción de citoquinas proinflamatorias junto con los ácidos grasos parece ser responsable del desarrollo de la RI24.
En la presencia de RI, los tejidos presentan una menor respuesta a la insulina25. Como mecanismo compensatorio, el páncreas incrementa su secreción de insulina, con el objetivo de compensar la respuesta; sin embargo, con el paso del tiempo, dicho mecanismo resulta insuficiente y ocasiona una elevación crónica de la glicemia.
La inflamación representa uno de los mecanismos involucrados en la RI25. La activación de vías proinflamatorias, como las mediadas por el factor nuclear kappa beta (NF-κB), puede alterar proteínas que se encuentran involucradas en la señalización de la insulina. Entre ellas el sustrato receptor de insulina 1 (IRS 1). Como consecuencia, se produce una disminución de la respuesta celular a la insulina y a la captación de glucosa. Cuando estos mecanismos son insuficientes o se mantienen en el tiempo, puede producirse una alteración progresiva de la homeostasis de la glucosa, favoreciendo la hiperglucemia y el desarrollo de la DM2.
La hiperglucemia crónica característica de la DM2 favorece la formación y la acumulación de productos finales de la glicación avanzada (AGEs)26, son proteínas y lípidos que se producen como consecuencia de la glicación no enzimática y el estrés oxidativo27. El receptor más importante para AGEs se encuentra en la superficie celular y es el receptor de productos finales de glicación avanzada (RAGE), y activa las vías relacionadas con el estrés oxidativo y la inflamación28. Interfiriendo así, con la señalización de la insulina y contribuyendo a la progresión de las alteraciones metabólicas propias de la enfermedad.
Los episodios reiterados de hipoxia y rexigenación que ocurren en la AOS favorecen la generación de especies reactivas de oxígeno y estrés oxidativo25. En este contexto, estudios previos describieron que concentraciones séricas aumentadas de AGEs en pacientes con AOS, incluso en ausencia de DM26. Además, se ha descrito una asociación entre los niveles séricos de AGEs y la gravedad de AOS, así como la duración en la desaturación nocturna. En pacientes con IAH mayor o igual a 30 eventos por hora se observaron niveles séricos de AGEs significativamente mayores28.
Asimismo, estudios han señalado una disminución de los niveles séricos de AGEs, luego del tratamiento con presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP)27, lo que sugiere que una reducción de los episodios de hipoxia intermitente podría contribuir a disminuir la acumulación de estos productos. La hipoxemia intermitente y la hiperglucemia crónica podrían compartir mecanismos fisiopatológicos relacionados con AGEs, el estrés oxidativo y la inflamación. De esta manera, los AGEs podrían constituir uno de los posibles mecanismos de convergencia entre las alteraciones metabólicas que se encuentran asociadas a la DM y aquellas relacionadas con la AOS, contribuyendo potencialmente a la resistencia de la insulina y a un mayor riesgo de alteraciones metabólicas observadas en pacientes con AOS.
En Uruguay, la diabetes mellitus constituye un problema relevante de salud pública. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el 2024 la prevalencia de la diabetes fue aproximadamente 9.5% en la población adulta.12 Esta cifra se encuentra en aumento, debido a factores como la mala alimentación, el sedentarismo y el aumento de peso en la población.
En Uruguay, se ha observado un aumento en la proporción de personas con sobrepeso y obesidad, afectando a 6 de cada 10 personas adultas, según datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles (ENFRENT) del 201313.
El sobrepeso se encuentra asociado con un mayor riesgo de DM2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, síndrome metabólico (SM), algunos tipos de cáncer, enfermedades musculoesqueléticas, afecciones respiratorias, apneas del sueño, enfermedad de la vesícula biliar, hernia, trastornos reproductivos, incontinencia urinaria, enfermedad de hígado graso, depresión y otros desórdenes de salud mental13.
agregame las comas
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La diabetes mellitus es una enfermedad crónica no transmisible, que presenta gran relevancia para el sistema sanitario, debido a su alta prevalencia y a las complicaciones crónicas que puede ocasionar. Entre las principales formas se encuentran la diabetes mellitus tipo 1 (DM1), la diabetes mellitus tipo 2, y la diabetes gestacional.
En el LEFR se observa una alta concurrencia de pacientes derivados para la realización de PR. Esta situación tiene importancia a nivel sanitario, debido a que comparten factores de riesgo como son el sobrepeso y la obesidad, que se encuentran asociados a la DM2. En esta instancia se valorará la coexistencia de ambas enfermedades y se determinará cuántos pacientes con poligrafía positiva padecen DM2.
La DM2 se caracteriza por ser una enfermedad metabólica que presenta niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglucemia), la cual puede deberse a una producción insuficiente de insulina, a la resistencia de la insulina (RI) o a la combinación de ambas. La hiperglucemia crónica se encuentra asociada a un daño progresivo en diferentes órganos y tejidos, afectando principalmente al sistema cardiovascular, renal y nervioso.
La insulina es una hormona anabólica secretada por las células beta pancreáticas, cuya principal función es el mantenimiento de la homeostasis de la glucosa y la regulación del metabolismo de otros sustratos energéticos. En condiciones normales, luego de la ingesta de alimentos, favorece la captación de la glucosa por el músculo y el tejido adiposo, inhibe su producción hepática, disminuyendo así la liberación de ácidos grasos desde el tejido adiposo, promoviendo a su vez el almacenamiento de triglicéridos en el adipocito.
En el desarrollo de la DM2, uno de los mecanismos centrales es la RI, el cual es un denominador común con el síndrome metabólico (SM). Se trata de una enfermedad que no se desarrolla de forma repentina, sino que puede evolucionar durante años antes de ser diagnosticada. La aparición suele estar relacionada con varios factores, entre ellos la edad, antecedentes familiares y aquellos vinculados al estilo de vida, como la alimentación, el sedentarismo y el sobrepeso. Así como también pueden intervenir factores metabólicos y ambientales.
El tejido adiposo presenta un papel importante en el almacenamiento de lípidos. Asimismo, cuando la capacidad se ve superada, puede favorecer la acumulación de lípidos en otros tejidos, pudiendo interferir con la señalización de la insulina y contribuir al desarrollo de RI. El aumento de tejido adiposo se encuentra asociado a un estado inflamatorio crónico leve o moderado, caracterizado por un aumento de mediadores proinflamatorios, y por la presencia de células inmunitarias en el tejido adiposo. El aumento de la producción de citoquinas proinflamatorias junto con los ácidos grasos parece ser responsable del desarrollo de la RI.
En la presencia de RI, los tejidos presentan una menor respuesta a la insulina. Como mecanismo compensatorio, el páncreas incrementa su secreción de insulina, con el objetivo de compensar la respuesta; sin embargo, con el paso del tiempo, dicho mecanismo resulta insuficiente y ocasiona una elevación crónica de la glicemia.
La inflamación representa uno de los mecanismos involucrados en la RI. La activación de vías proinflamatorias, como las mediadas por el factor nuclear kappa beta (NF-κB), puede alterar proteínas que se encuentran involucradas en la señalización de la insulina. Entre ellas el sustrato receptor de insulina 1 (IRS 1). Como consecuencia, se produce una disminución de la respuesta celular a la insulina y a la captación de glucosa. Cuando estos mecanismos son insuficientes o se mantienen en el tiempo, puede producirse una alteración progresiva de la homeostasis de la glucosa, favoreciendo la hiperglucemia y el desarrollo de la DM2.
La hiperglucemia crónica característica de la DM2 favorece la formación y la acumulación de productos finales de la glicación avanzada (AGEs). Son proteínas y lípidos que se producen como consecuencia de la glicación no enzimática y el estrés oxidativo. El receptor más importante para AGEs se encuentra en la superficie celular y es el receptor de productos finales de glicación avanzada (RAGE), y activa las vías relacionadas con el estrés oxidativo y la inflamación. Interfiriendo así, con la señalización de la insulina y contribuyendo a la progresión de las alteraciones metabólicas propias de la enfermedad.
Los episodios reiterados de hipoxia y rexigenación que ocurren en la AOS favorecen la generación de especies reactivas de oxígeno y estrés oxidativo. En este contexto, estudios previos describieron que concentraciones séricas aumentadas de AGEs en pacientes con AOS, incluso en ausencia de DM2. Además, se ha descrito una asociación entre los niveles séricos de AGEs y la gravedad de AOS, así como la duración en la desaturación nocturna. En pacientes con IAH mayor o igual a 30 eventos por hora se observaron niveles séricos de AGEs significativamente mayores.
Asimismo, estudios han señalado una disminución de los niveles séricos de AGEs, luego del tratamiento con presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), lo que sugiere que una reducción de los episodios de hipoxia intermitente podría contribuir a disminuir la acumulación de estos productos. La hipoxemia intermitente y la hiperglucemia crónica podrían compartir mecanismos fisiopatológicos relacionados con AGEs, el estrés oxidativo y la inflamación. De esta manera, los AGEs podrían constituir uno de los posibles mecanismos de convergencia entre las alteraciones metabólicas que se encuentran asociadas a la DM y aquellas relacionadas con la AOS, contribuyendo potencialmente a la resistencia de la insulina y a un mayor riesgo de alteraciones metabólicas observadas en pacientes con AOS.
En Uruguay, la diabetes mellitus constituye un problema relevante de salud pública. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el 2024 la prevalencia de la diabetes fue aproximadamente 9.5% en la población adulta. Esta cifra se encuentra en aumento, debido a factores como la mala alimentación, el sedentarismo y el aumento de peso en la población.
En Uruguay, se ha observado un aumento en la proporción de personas con sobrepeso y obesidad, afectando a 6 de cada 10 personas adultas, según datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles (ENFRENT) del 2013.
El sobrepeso se encuentra asociado con un mayor riesgo de DM2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, síndrome metabólico (SM), algunos tipos de cáncer, enfermedades musculoesqueléticas, afecciones respiratorias, apneas del sueño, enfermedad de la vesícula biliar, hernia, trastornos reproductivos, incontinencia urinaria, enfermedad de hígado graso, depresión y otros desórdenes de salud mental.
El IMC es útil para realizar una aproximación al estado nutricional de la población. Sin embargo, no permite conocer cómo se encuentra distribuido el tejido adiposo. Además, dos personas pueden tener IMC similar, pero una complexión física diferente.
El sobrepeso constituye uno de los principales factores de riesgo para desarrollar DM2, especialmente cuando el tejido adiposo presenta una distribución predominantemente abdominal. La acumulación de grasa en esta región se encuentra relacionada con una mayor resistencia a la insulina, y, como consecuencia, hay un mayor riesgo de presentar DM213. Por este motivo, además de valorar el IMC, es importante tener en cuenta la distribución de la grasa corporal, dada la importancia que presenta para valorar el riesgo metabólico.
Por lo tanto, el sobrepeso representa un factor importante para el desarrollo de alteraciones metabólicas, como la DM2, así como trastornos respiratorios durante el sueño, como ser la AOS.
idem
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Para valorar el estado nutricional de una persona, se utiliza el IMC, que se obtiene relacionando el peso corporal con la talla. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un IMC entre 25 y 29,9 kg/m², corresponde a sobrepeso, mientras que un IMC ≥ 30 kg/m², corresponde a obesidad.
El IMC es útil para realizar una aproximación al estado nutricional de la población. Sin embargo, no permite conocer cómo se encuentra distribuido el tejido adiposo. Además, dos personas pueden tener IMC similar, pero una complexión física diferente.
El sobrepeso constituye uno de los principales factores de riesgo para desarrollar DM2, especialmente cuando el tejido adiposo presenta una distribución predominantemente abdominal. La acumulación de grasa en esta región se encuentra relacionada con una mayor resistencia a la insulina, y, como consecuencia, hay un mayor riesgo de presentar DM2. Por este motivo, además de valorar el IMC, es importante tener en cuenta la distribución de la grasa corporal, dada la importancia que presenta para valorar el riesgo metabólico.
Por lo tanto, el sobrepeso representa un factor importante para el desarrollo de alteraciones metabólicas, como la DM2, así como trastornos respiratorios durante el sueño, como ser la AOS.
Según estudios recientes se encontró que la AOS se encuentra asociado de forma independiente con factores de riesgo cardiovascular, que componen el SM, incluyendo hipertensión, resistencia a la insulina, tolerancia a la glucosa alterada, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca o fibrilación auricular y dislipemia19.
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Es un trastorno respiratorio que se caracteriza por episodios de obstrucción total (apnea) o parcial (hipopnea) de la vía aérea superior que se presentan durante el sueño. Estos episodios producen una disminución del flujo aéreo y pueden ocasionar desaturación de oxígeno y microdespertares. Los cuales pueden reactivar la musculatura logrando la reapertura de la vía aérea y la fragmentación del sueño, por lo que frecuentemente se encuentra asociado a un deterioro de la función diurna. Puede manifestarse con ronquidos, apneas observadas, nicturia, sudoración nocturna, sensación de ahogamiento y sueño no reparador. La obstrucción de la vía aérea superior se suele tratar con el uso de presión continua en la vía aérea (CPAP); este tratamiento mejora los síntomas y la calidad de vida de los pacientes, además de instaurar medidas higiénico-dietéticas.
Según estudios recientes se encontró que la AOS se encuentra asociada de forma independiente con factores de riesgo cardiovascular, que componen el SM, incluyendo hipertensión, resistencia a la insulina, tolerancia a la glucosa alterada, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca o fibrilación auricular y dislipemia.
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Como se muestra en la Figura 1, los reiterados episodios de apneas-hipopneas pueden producir hipoxia intermitente, activación del sistema nervioso simpático y fragmentación del sueño, generando cambios en la presión intratorácica. Esto puede provocar alteraciones neurocognitivas, cardiovasculares y metabólicas.
Se debe tener presente que la AOS aumenta el riesgo de padecer accidentes laborales o en el tráfico19.
Como puede observarse en la Figura 2. La obstrucción de la vía aérea superior (VAS) se debe a un desequilibrio entre la musculatura que tiende a mantenerla abierta y los factores anatómicos que tienden a cerrarla19.
Factores asociados
● Obesidad: especialmente la acumulación de tejido adiposo en la región cervical y abdominal, lo que aumenta la predisposición al colapso de la vía aérea.
● Edad.
● Características anatómicas de la vía aérea superior (VAS).
● Factores metabólicos.
● Factores cardiovasculares.
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● Entre las que se encuentran el SM, las alteraciones en el mecanismo de la glucosa y la resistencia a la insulina. Dichas alteraciones pueden presentarse de forma independiente a la obesidad.
Se debe tener presente que la AOS aumenta el riesgo de padecer accidentes laborales o en el tráfico.
Como puede observarse en la Figura 2, la obstrucción de la vía aérea superior (VAS) se debe a un desequilibrio entre la musculatura que tiende a mantenerla abierta y los factores anatómicos que tienden a cerrarla.
Factores asociados:
* Obesidad: especialmente la acumulación de tejido adiposo en la región cervical y abdominal, lo que aumenta la predisposición al colapso de la vía aérea.
* Edad.
* Características anatómicas de la vía aérea superior (VAS).
* Factores metabólicos.
* Factores cardiovasculares.
Las apneas pueden clasificarse de acuerdo con la presencia o ausencia de esfuerzo respiratorio. Se reconocen 3 tipos:
1. Apnea obstructiva.
2. Apnea central.
3. Apnea mixta.
La apnea obstructiva, se produce cuando existe una interrupción del flujo aéreo a pesar de que el paciente continúa realizando esfuerzo respiratorio. Este esfuerzo se mantiene durante todo el evento y es detectado mediante las bandas toracoabdominales3.
Mientras que, en la apnea central, se produce una ausencia tanto de flujo aéreo como del esfuerzo respiratorio durante todo el evento. En este caso las bandas toracoabdominales no detectan movimientos respiratorios durante el evento3.
Por otra parte, la apnea mixta, presenta características tanto centrales como obstructivas. El evento comienza con ausencia de esfuerzo respiratorio, lo cual es característico de la apnea central, y posteriormente, aparece el esfuerzo respiratorio adquiriendo cualidades obstructivas3.
Es importante destacar que las apneas no necesariamente se acompañan de una desaturación de oxígeno3, por lo que la identificación de estos eventos no depende exclusivamente de las desaturaciones.
Además de las apneas, también podemos observar obstrucciones parciales de la vía aérea, denominadas hipopneas. Estás se caracterizan por presentar una disminución en la amplitud de la señal de flujo respiratorio de al menos 30% y menor al 90% con respecto a la línea de base, presentando una duración de al menos 10 segundos. Además, deben estar asociada a desaturación de oxígeno mayor o igual 3%3.
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En la PR, se considera que ocurre una apnea cuando hay una obstrucción total de la vía aérea, y esta tiende a ocasionar una reducción de al menos el 90% de la amplitud de la señal de flujo respiratorio con respecto al flujo basal; dicha disminución debe mantenerse durante un periodo de al menos 10 segundos.
Las apneas pueden clasificarse de acuerdo con la presencia o ausencia de esfuerzo respiratorio. Se reconocen 3 tipos:
1. Apnea obstructiva.
2. Apnea central.
3. Apnea mixta.
La apnea obstructiva se produce cuando existe una interrupción del flujo aéreo a pesar de que el paciente continúa realizando esfuerzo respiratorio. Este esfuerzo se mantiene durante todo el evento y es detectado mediante las bandas toracoabdominales.
Mientras que, en la apnea central, se produce una ausencia tanto de flujo aéreo como del esfuerzo respiratorio durante todo el evento. En este caso, las bandas toracoabdominales no detectan movimientos respiratorios durante el evento.
Por otra parte, la apnea mixta presenta características tanto centrales como obstructivas. El evento comienza con ausencia de esfuerzo respiratorio, lo cual es característico de la apnea central, y posteriormente, aparece el esfuerzo respiratorio adquiriendo cualidades obstructivas.
Es importante destacar que las apneas no necesariamente se acompañan de una desaturación de oxígeno, por lo que la identificación de estos eventos no depende exclusivamente de las desaturaciones.
Además de las apneas, también podemos observar obstrucciones parciales de la vía aérea, denominadas hipopneas. Estas se caracterizan por presentar una disminución en la amplitud de la señal de flujo respiratorio de al menos 30% y menor al 90% con respecto a la línea de base, presentando una duración de al menos 10 segundos. Además, deben estar asociadas a desaturación de oxígeno mayor o igual a 3%.
En Uruguay, el trabajo Síndrome de Apneas del Sueño: revisión de 25 años de experiencia analizó una población de 3109 pacientes, de los cuales 447 con historia clínica. Entre las características clínicas analizadas, se observó que el 32,4% presentaban diabetes mellitus.17
Los episodios hipóxicos reiterados generan repercusiones metabólicas y vasculares. A nivel hepático y del músculo esquelético, pueden favorecer la acumulación de lípidos y generar alteraciones en el perfil lipídico, caracterizadas por un aumento de las concentraciones de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y una disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). A nivel vascular, se produce un aumento de los niveles de endotelina 1. Los fenómenos de reoxigenación favorecen la oxidación de la lipoproteína LDL, contribuyendo al aumento del efecto aterogénico16.
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Esta relación puede explicarse debido a que ambas enfermedades comparten factores de riesgo, como es la obesidad.
En Uruguay, el trabajo "Síndrome de Apneas del Sueño: revisión de 25 años de experiencia" analizó una población de 3109 pacientes, de los cuales 447 con historia clínica. Entre las características clínicas analizadas, se observó que el 32,4% presentaban diabetes mellitus.
Los episodios hipóxicos reiterados generan repercusiones metabólicas y vasculares. A nivel hepático y del músculo esquelético, pueden favorecer la acumulación de lípidos y generar alteraciones en el perfil lipídico, caracterizadas por un aumento de las concentraciones de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y una disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). A nivel vascular, se produce un aumento de los niveles de endotelina 1. Los fenómenos de reoxigenación favorecen la oxidación de la lipoproteína LDL, contribuyendo al aumento del efecto aterogénico.
Dentro de estas hormonas, la leptina se encuentra producida por el tejido adiposo, actúa como una señal aferente, con un circuito de retroalimentación negativa en el control hemostático de la masa del tejido adiposo; regulando la ingesta de alimentos y el gasto energético22.
La producción y concentración de leptina circulante se encuentra influenciada por diferentes factores hormonales y metabólicos, entre ellos se encuentra la insulina, los glucocorticoides y las catecolaminas, así como por el estado nutricional. Además, presenta un patrón circadiano22, con concentraciones mayores durante la noche y menores al mediodía y en las primeras horas de la tarde. Asimismo, la concentración de leptina responde a la disponibilidad energética, tendiendo a aumentar después de la ingesta de alimentos y a disminuir durante el ayuno o ante la pérdida de peso.
En humanos, la obesidad no suele estar asociada a una deficiencia de leptina22. Por el contrario, las personas obesas generalmente presentan concentraciones circulantes superiores que los individuos que no son obesos, lo que es característico de la resistencia a la leptina.
Esta condición se caracteriza por una disminución de la sensibilidad o de la respuesta de los tejidos a esta hormona. Como consecuencia, aunque exista una concentración suficiente o incluso aumentada de leptina, su efecto sobre la regulación del apetito, el gasto energético y la regulación del peso corporal, puede encontrarse disminuidos.
La leptina es un modulador clave del sistema inmunitario, con una amplia gama de funciones tanto en las respuestas innatas como adaptativas22 y se encuentran relacionadas con procesos inflamatorios presentes en la obesidad. Diferentes células del sistema inmunitario presentan receptores para esta hormona. Por lo que concentraciones elevadas de leptina pueden favorecer la producción de mediadores proinflamatorios, entre ellos el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), la interleucina 6 (IL-6) y la interleucina 12 (IL12)22. La inflamación que se encuentra asociada al tejido adiposo adquiere particular importancia debido a su relación con diversas alteraciones metabólicas y cardiovasculares. Entre las principales comorbilidades asociadas a la obesidad se encuentran, la hipertensión arterial, dislipemia, DM2, además de determinados tipos de cáncer23.
Conocer el efecto de la regulación de la leptina y la relación con el tejido adiposo además de las alteraciones metabólicas que se asocian a la obesidad. Es relevante en el estudio de la DM2, ya que permite integrar diferentes mecanismos fisiopatológicos.
Esta relación entre la inflamación y las alteraciones metabólicas, también se observan en pacientes con AOS, debido a los reiterados episodios de hipoxia intermitente pueden favorecer estos procesos.
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En pacientes con AOS se han observado alteraciones en las hormonas relacionadas con el metabolismo de la glucosa y de los lípidos, así como con el control del apetito. Se han encontrado concentraciones elevadas de grelina, leptina y resistina, así como una disminución de la orexina. Estas alteraciones favorecen la desregulación del apetito y el desarrollo de obesidad.
Dentro de estas hormonas, la leptina se encuentra producida por el tejido adiposo; actúa como una señal aferente, con un circuito de retroalimentación negativa en el control hemostático de la masa del tejido adiposo, regulando la ingesta de alimentos y el gasto energético.
La producción y concentración de leptina circulante se encuentra influenciada por diferentes factores hormonales y metabólicos, entre ellos se encuentran la insulina, los glucocorticoides y las catecolaminas, así como por el estado nutricional. Además, presenta un patrón circadiano, con concentraciones mayores durante la noche y menores al mediodía y en las primeras horas de la tarde. Asimismo, la concentración de leptina responde a la disponibilidad energética, tendiendo a aumentar después de la ingesta de alimentos y a disminuir durante el ayuno o ante la pérdida de peso.
En humanos, la obesidad no suele estar asociada a una deficiencia de leptina. Por el contrario, las personas obesas generalmente presentan concentraciones circulantes superiores que los individuos que no son obesos, lo que es característico de la resistencia a la leptina.
Esta condición se caracteriza por una disminución de la sensibilidad o de la respuesta de los tejidos a esta hormona. Como consecuencia, aunque exista una concentración suficiente o incluso aumentada de leptina, su efecto sobre la regulación del apetito, el gasto energético y la regulación del peso corporal, puede encontrarse disminuido.
La leptina es un modulador clave del sistema inmunitario, con una amplia gama de funciones tanto en las respuestas innatas como adaptativas y se encuentran relacionadas con procesos inflamatorios presentes en la obesidad. Diferentes células del sistema inmunitario presentan receptores para esta hormona, por lo que concentraciones elevadas de leptina pueden favorecer la producción de mediadores proinflamatorios, entre ellos el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), la interleucina 6 (IL-6) y la interleucina 12 (IL12). La inflamación que se encuentra asociada al tejido adiposo adquiere particular importancia debido a su relación con diversas alteraciones metabólicas y cardiovasculares. Entre las principales comorbilidades asociadas a la obesidad se encuentran la hipertensión arterial, dislipemia, DM2, además de determinados tipos de cáncer.
Conocer el efecto de la regulación de la leptina y la relación con el tejido adiposo, además de las alteraciones metabólicas que se asocian a la obesidad, es relevante en el estudio de la DM2, ya que permite integrar diferentes mecanismos fisiopatológicos.
Esta relación entre la inflamación y las alteraciones metabólicas también se observan en pacientes con AOS, debido a que los reiterados episodios de hipoxia intermitente pueden favorecer estos procesos.
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Se puede observar en la Figura 3 y 4 que, debido a la hipoxia intermitente en los pacientes que presentan AOS, pueden encontrarse elevados algunos marcadores inflamatorios y de estrés oxidativo, como la interleucina 6 (IL-6), el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa) y la proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us). Estas alteraciones pueden contribuir al desarrollo y agravamiento de la resistencia a la insulina, dando lugar a alteraciones en el metabolismo de la glucosa y aumentando el riesgo de progresión hacia la DM2.
Según la American Sleep Disorders Association (ASDA), clasifica en 4 niveles los estudios de sueño10, según las características y las variables registradas.
La PR, correspondiente al nivel III de los estudios del sueño, es un método diagnóstico utilizado en la evaluación de pacientes con sospecha de AOS. A diferencia de la polisomnografía, no permite el registro de variables neurofisiológicas. Se caracteriza por ser un método más sencillo y de menor costo, cuya utilidad diagnóstica consiste en elegir adecuadamente al paciente, de manera que se puedan obtener resultados confiables y se permita obtener una interpretación correcta del diagnóstico. Para su realización se utilizan al menos 4 canales.
Para la realización de las PR se utilizó el polígrafo Resmed Apnea LinkTM Plus, el cual es un dispositivo portátil que permite registrar simultáneamente distintas señales respiratorias que ocurren durante el sueño; entre ellas, permite registrar de forma simultánea el flujo nasal, los ronquidos, el esfuerzo respiratorio, la saturación de oxígeno (SpO2) y el pulso29.
Flujo nasal: mediante la utilización de una cánula nasal, que es conectada al dispositivo, permite detectar variaciones de presión que se encuentran relacionadas con el paso del aire durante la respiración29. Analizar esta señal permite identificar apneas e hipopneas, así como detectar ronquidos.
Esfuerzo respiratorio: Mediante la utilización de un sensor neumático29 incorporado a la banda toráxica, permite detectar las variaciones de presión generadas durante los movimientos respiratorios del tórax. Permitiendo evaluar la presencia de esfuerzo durante los eventos respiratorios, pudiendo así diferenciar las apneas obstructivas, centrales y mixtas.
Saturación de oxígeno: Se mide mediante un método no invasivo, el cual consiste en un sensor que se coloca en el dedo índice, que permite medir la saturación arterial de la oxihemoglobina (SpO2). Este registro permite identificar descensos de la saturación que se encuentran asociados a eventos respiratorios; además, permite obtener parámetros como ser la saturación media, basal y mínima. Este mismo dispositivo permite medir la frecuencia de pulso, permitiendo el registro de los valores mínimos, máximos y medios29.
A partir de las señales registradas en la PR se obtienen distintos parámetros que permiten evaluar alteraciones relacionadas con la respiración y la oxigenación, permitiendo así cuantificar la frecuencia de apneas-hipopneas por hora (IAH), pudiendo determinar así la severidad de la AOS. También permite cuantificar el IDO, el cual indica cuántos episodios de desaturación acontecieron en una hora. Otro parámetro que se puede analizar es el TA < 90%; este parámetro permite determinar la magnitud y la duración de las alteraciones de la oxigenación.
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Por lo tanto, la sospecha de AOS puede surgir a partir de diversos signos y síntomas, como los ronquidos habituales, las apneas observadas, episodios de ahogo y la somnolencia diurna excesiva. Sin embargo, esto en sí no permite establecer un diagnóstico; para ello es necesario hacer una evaluación clínica que permita determinar cuándo está indicado un estudio de sueño y qué tipo de estudio es el más adecuado.
Según la American Sleep Disorders Association (ASDA), clasifica en 4 niveles los estudios del sueño, según las características y las variables registradas.
La PR, correspondiente al nivel III de los estudios del sueño, es un método diagnóstico utilizado en la evaluación de pacientes con sospecha de AOS. A diferencia de la polisomnografía, no permite el registro de variables neurofisiológicas. Se caracteriza por ser un método más sencillo y de menor costo, cuya utilidad diagnóstica consiste en elegir adecuadamente al paciente, de manera que se puedan obtener resultados confiables y se permita una interpretación correcta del diagnóstico. Para su realización se utilizan al menos 4 canales.
Para la realización de las PR se utilizó el polígrafo Resmed Apnea LinkTM Plus, el cual es un dispositivo portátil que permite registrar simultáneamente distintas señales respiratorias que ocurren durante el sueño; entre ellas, permite registrar de forma simultánea el flujo nasal, los ronquidos, el esfuerzo respiratorio, la saturación de oxígeno (SpO2) y el pulso.
- Flujo nasal: Mediante la utilización de una cánula nasal, que es conectada al dispositivo, permite detectar variaciones de presión que se encuentran relacionadas con el paso del aire durante la respiración. Analizar esta señal permite identificar apneas e hipopneas, así como detectar ronquidos.
- Esfuerzo respiratorio: Mediante la utilización de un sensor neumático incorporado a la banda toráxica, permite detectar las variaciones de presión generadas durante los movimientos respiratorios del tórax. Permitiendo evaluar la presencia de esfuerzo durante los eventos respiratorios, pudiendo así diferenciar las apneas obstructivas, centrales y mixtas.
- Saturación de oxígeno: Se mide mediante un método no invasivo, el cual consiste en un sensor que se coloca en el dedo índice, que permite medir la saturación arterial de la oxihemoglobina (SpO2). Este registro permite identificar descensos de la saturación que se encuentran asociados a eventos respiratorios; además, permite obtener parámetros como ser la saturación media, basal y mínima. Este mismo dispositivo permite medir la frecuencia de pulso, permitiendo el registro de los valores mínimos, máximos y medios.
A partir de las señales registradas en la PR se obtienen distintos parámetros que permiten evaluar alteraciones relacionadas con la respiración y la oxigenación, permitiendo así cuantificar la frecuencia de apneas-hipopneas por hora (IAH), pudiendo determinar así la severidad de la AOS. También permite cuantificar el IDO, el cual indica cuántos episodios de desaturación acontecieron en una hora. Otro parámetro que se puede analizar es el TA < 90%; este parámetro permite determinar la magnitud y la duración de las alteraciones de la oxigenación.
La American Academy of Sleep Medicine (AASM) recomienda la utilización de la PR en la evaluación de aquellos pacientes con moderada o elevada probabilidad clínica de SAHS, sin comorbilidad médica grave como pueda ser la insuficiencia respiratoria sin síntomas ni signos de trastornos respiratorios del sueño.4
Se debe tener en cuenta que la PR no se encuentra indicada en pacientes que presentan baja probabilidad de presentar AOS, ya que dicho estudio no se encuentra validado. La PR, no se encuentra indicada en pacientes que presenten trastornos del sueño como el síndrome de movimiento periódico de piernas, hipoventilación, parasomnias o narcolepsia.
Ventajas
Al ser un equipo portátil, permite el empleo en el domicilio del paciente, siendo más confortable para el mismo. Estos equipos contienen una tarjeta de memoria que permite analizar e interpretar los datos después de descargados8. La poligrafía permitió reducir los gastos sanitarios y disminuir la lista de espera.
Desventajas
El principal inconveniente es que no permite registrar variables neurofisiológicas. Por lo que, no se sabe el tiempo que el paciente permanece dormido, ni las fases del sueño; debido a esto, el número de eventos que presenta el paciente se divide entre las horas de registro10.
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Indicaciones
La American Academy of Sleep Medicine (AASM) recomienda la utilización de la PR en la evaluación de aquellos pacientes con moderada o elevada probabilidad clínica de SAHS, sin comorbilidad médica grave como pueda ser la insuficiencia respiratoria sin síntomas ni signos de trastornos respiratorios del sueño.
Se debe tener en cuenta que la PR no está indicada en pacientes que presentan baja probabilidad de presentar AOS, ya que dicho estudio no se encuentra validado. La PR no está indicada en pacientes que presenten trastornos del sueño como el síndrome de movimiento periódico de piernas, hipoventilación, parasomnias o narcolepsia.
Ventajas
Al ser un equipo portátil, permite el empleo en el domicilio del paciente, siendo más confortable para el mismo. Estos equipos contienen una tarjeta de memoria que permite analizar e interpretar los datos después de descargados. La poligrafía permitió reducir los gastos sanitarios y disminuir la lista de espera.
Desventajas
El principal inconveniente es que no permite registrar variables neurofisiológicas. Por lo que, no se sabe el tiempo que el paciente permanece dormido, ni las fases del sueño; debido a esto, el número de eventos que presenta el paciente se divide entre las horas de registro.
La población estuvo constituida por pacientes que concurrieron al LEFR, del Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela”, para realización de una PR. Se utilizó una muestra de 100 pacientes, comprendiendo el periodo entre septiembre del 2022 y septiembre del 2026, que cumplieron con los criterios de inclusión establecidos y no presentaron criterios de exclusión.
Criterios de inclusión
● Se incluyeron todos los pacientes con resultado positivo en la PR y diabetes.
● Pacientes cuyas poligrafías contenían información suficiente para evaluar las variables requeridas.
● Pacientes cuya historia clínica contenía información suficiente para evaluar la indicación del estudio.
Criterios de exclusión
● Pacientes que dieron negativo en la PR.
● PR con una duración inferior a 4 horas de registro.
● Poligrafías que no presentaron datos suficientes (historia clínica no encontrada, datos relevantes no encontrados en la historia clínica).
Se diseñó una planilla Excel, para la recolección, organización y posterior análisis de los datos. Ésta, preservó la confidencialidad de los pacientes; para ello, se asignó un código identificatorio a cada paciente, evitando el registro de datos personales que permitan la identificación.
Variables
Demográficas y antropométricas
● Edad
● Sexo: Se clasificó en femenino (F) y masculino (M).
• IMC: Se calculó a partir de los datos obtenidos del peso y la talla. Se clasifica en:
<18,5 kg/m2 bajo peso
18,5 a 24,9 kg/m2 Peso Normal
25,0-29,9 kg/m2 Sobrepeso
30-34,9 kg/m2 Obesidad Grado I
35,0-39,9 kg/m2 Obesidad Grado II
>40 kg/m2 Obesidad Grado III
Comorbilidades
● DM2 se clasificó según la presencia o ausencia de la enfermedad.
Motivo de solicitud
● Se describe el momento de solicitud de los síntomas, diferenciándose entre síntomas diurnos/nocturnos y síntomas exclusivamente nocturnos.
Severidad de la poligrafía respiratoria
● El IAH corresponde a la cantidad de eventos de apnea-hipopnea registrados en una hora. Se utilizó para determinar la gravedad de la AOS. Esta información se obtuvo de los resultados de las PR.
Sin AOS <5 eventos por hora
Leve 5-14 eventos por hora.
Moderada 15-30 eventos por hora.
Severa > 30 eventos por hora.
● El IDO indica la cantidad de desaturaciones de oxígeno que se registran en una hora.
Leve 5-14 eventos por hora.
Moderada 15-30 eventos por hora.
Severa > 30 eventos por hora.
● TA <90%: Se define como el tiempo durante el cual la saturación de oxígeno permaneció por debajo de 90%.
● Cumplimiento de los criterios de indicación: Se determinó si la indicación cumplía con los criterios de adecuación establecidos. Esta variable se clasificó mediante las opciones sí y no.
● Se utilizó el registró de glicemia y hemoglobina glicada como información complementaria.
Protocolo de estudio.
Se realizará una revisión de las PR y de las historias clínicas de pacientes, atendidos en el Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela”. Previamente, se aplicarán criterios de inclusión y exclusión establecidos, obteniéndose una muestra final de 100 poligrafías respiratorias.
Se recopilarán de cada paciente datos demográficos y antropométricos, que incluyen: fecha de nacimiento, edad, sexo, peso, talla e IMC, así como la presencia o ausencia de DM2.
A partir de los registros de PR, se obtendrá el IAH y el IDO, utilizados para la evaluación y clasificación de la gravedad de la AOS. Además, se registrará el TA<90%.
Posteriormente, se realizará la evaluación de la indicación de cada una de las PR, determinando el cumplimiento de los criterios establecidos en cada registro.
La información obtenida se incorporará y se organizará en una base de datos elaborada en una hoja de cálculo de Microsoft Excel. Finalmente, se realizará un análisis estadístico, con el objetivo de caracterizar la población estudiada. Determinar la prevalencia de DM2 y analizar la relación con la AOS, su gravedad y las características antropométricas del paciente, así como la correcta indicación del estudio.
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Se realizó un estudio observacional, retrospectivo, descriptivo, transversal y analítico, basado en la revisión de historias clínicas y registros de PR de pacientes derivados para el estudio de AOS.
La población estuvo constituida por pacientes que concurrieron al LEFR, del Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela”, para la realización de una PR. Se utilizó una muestra de 100 pacientes, comprendiendo el periodo entre septiembre del 2022 y septiembre del 2026, que cumplieron con los criterios de inclusión establecidos y no presentaron criterios de exclusión.
Criterios de inclusión
- Se incluyeron todos los pacientes con resultado positivo en la PR y diabetes.
- Pacientes cuyas poligrafías contenían información suficiente para evaluar las variables requeridas.
- Pacientes cuya historia clínica contenía información suficiente para evaluar la indicación del estudio.
Criterios de exclusión
- Pacientes que dieron negativo en la PR.
- PR con una duración inferior a 4 horas de registro.
- Poligrafías que no presentaron datos suficientes (historia clínica no encontrada, datos relevantes no encontrados en la historia clínica).
Se diseñó una planilla Excel para la recolección, organización y posterior análisis de los datos. Ésta preservó la confidencialidad de los pacientes; para ello, se asignó un código identificatorio a cada paciente, evitando el registro de datos personales que permitan la identificación.
Variables
- Demográficas y antropométricas
- Edad
- Sexo: Se clasificó en femenino (F) y masculino (M).
- IMC: Se calculó a partir de los datos obtenidos del peso y la talla. Se clasifica en:
- <18,5 kg/m²: bajo peso
- 18,5 a 24,9 kg/m²: Peso Normal
- 25,0-29,9 kg/m²: Sobrepeso
- 30-34,9 kg/m²: Obesidad Grado I
- 35,0-39,9 kg/m²: Obesidad Grado II
-
40 kg/m²: Obesidad Grado III
- Comorbilidades
- DM2 se clasificó según la presencia o ausencia de la enfermedad.
- Motivo de solicitud
- Se describe el momento de solicitud de los síntomas, diferenciándose entre síntomas diurnos/nocturnos y síntomas exclusivamente nocturnos.
Severidad de la poligrafía respiratoria
- El IAH corresponde a la cantidad de eventos de apnea-hipopnea registrados en una hora. Se utilizó para determinar la gravedad de la AOS. Esta información se obtuvo de los resultados de las PR.
- Sin AOS: <5 eventos por hora
- Leve: 5-14 eventos por hora.
- Moderada: 15-30 eventos por hora.
- Severa: >30 eventos por hora.
- El IDO indica la cantidad de desaturaciones de oxígeno que se registran en una hora.
- Leve: 5-14 eventos por hora.
- Moderada: 15-30 eventos por hora.
- Severa: >30 eventos por hora.
- TA <90%: Se define como el tiempo durante el cual la saturación de oxígeno permaneció por debajo de 90%.
- Cumplimiento de los criterios de indicación: Se determinó si la indicación cumplía con los criterios de adecuación establecidos. Esta variable se clasificó mediante las opciones sí y no.
- Se utilizó el registro de glicemia y hemoglobina glicada como información complementaria.
Protocolo de estudio
Se realizará una revisión de las PR y de las historias clínicas de pacientes atendidos en el Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela”. Previamente, se aplicarán los criterios de inclusión y exclusión establecidos, obteniéndose una muestra final de 100 poligrafías respiratorias.
Se recopilarán de cada paciente datos demográficos y antropométricos, que incluyen: fecha de nacimiento, edad, sexo, peso, talla e IMC, así como la presencia o ausencia de DM2.
A partir de los registros de PR, se obtendrá el IAH y el IDO, utilizados para la evaluación y clasificación de la gravedad de la AOS. Además, se registrará el TA<90%.
Posteriormente, se realizará la evaluación de la indicación de cada una de las PR, determinando el cumplimiento de los criterios establecidos en cada registro.
La información obtenida se incorporará y organizará en una base de datos elaborada en una hoja de cálculo de Microsoft Excel. Finalmente, se realizará un análisis estadístico con el objetivo de caracterizar la población estudiada, determinar la prevalencia de DM2 y analizar la relación con la AOS, su gravedad y las características antropométricas del paciente, así como la correcta indicación del estudio.